¿Qué es la simbiosis humano máquina?

Empresas desarrolladoras de tecnologías para la minería de criptomonedas le apuestan a la relación directa entre el humano y las máquinas, las cuales le permitan a las personas seguir manteniendo el control sobre sus actividades. 

Relación Humano-Máquina

En la actualidad la relación entre los humanos y las máquinas es uno de los hechos que definen nuestras vidas. Desde siempre esta realidad ha marcado un hecho muy importante, la realidad de que los humano tenemos limitaciones físicas para la realización de determinadas actividades, pero este limitante no afecta la mente humana ni su capacidad de buscar soluciones.
   
El término simbiosis humano-máquina está generalmente asociado a las proyecciones que visionan un futuro transhumano, dado por el mejoramiento de las capacidades humanas, tales como la opción de que un dispositivo tecnológico con diferentes funciones, desde sensoriales hasta de rehabilitación, pase a formar parte del cuerpo humano, lo cual es en estos momentos una realidad latente.
   
Con el pasar del tiempo las máquinas han ido evolucionando a la par con los humanos y éstas cada vez tienen más capacidades que las personas no alcanzan, y aunque todas han sido ideadas, planificadas y desarrolladas por los humanos, nos encontramos en un punto en el cual urge la necesidad de generar una simbiosis a fin de convivir eficientemente con una tecnología que evidentemente nos sobrepasa. 

La interacción de las personas con las máquinas

Sin embargo, más allá de lo que el futuro tecnológico traiga consigo, actualmente esta relación humano máquina está enfocada a la interacción efectiva y productiva que las personas tienen con los dispositivos tecnológicos que se encuentran a su alcance, ordenadores, dispositivos móviles, electrodomésticos inteligentes, vehículos, etc.
     
La relación humano-máquina se encuentra en el punto más trascendental de la historia, debido a que nos encontramos ante la disyuntiva de que la tecnología que siempre ha estado a nuestro servicio, puede tomarnos la delantera. 
     
En muchos procesos que la humanidad lleva a cabo en la actualidad, las labores tecnificadas se dejan en manos de las máquinas que han sido creadas para ello, más aún cuando estas tecnologías se han potencializado mediante la implementación de Inteligencia Artificial. Y aunque los procesos automatizados mejoran en gran porcentaje su calidad y rendimiento, no hay duda que los costos y el gasto energético son un elemento a considerar de forma importante.

Simbiosis en la minería de criptomonedas

Una de las actividades más populares en el ambiente tecnológico durante los últimos años, se refiere al proceso de minería de Bitcoin y criptomonedas en general. Un proceso que a fin de realizarlo de manera más efectiva y productiva, requiere la implementación de tecnología costosa y de un gran desgaste energético.
   
Muchas de las grandes empresas se encuentran implementando soluciones para la reducción de estos costos, para lo cual exploran en la aplicación de IA en sistemas menos desgastantes, así como la implementación de tecnologías energéticas más amables con el medio ambiente, las cuales incluyen incluso el traslado de sus sedes a ubicaciones geográficas que representen mejores oportunidades en este aspecto.
   
Sin embargo, algunas empresas desarrolladoras de tecnologías para la minería de criptomonedas le apuestan a la relación directa entre el humano y las máquinas, las cuales le permitan a las personas seguir manteniendo el control sobre sus actividades, tomar sus propias decisiones y escoger la manera como realizar estas actividades, sin la necesidad de hacer grandes inversiones en costosos equipos y un menor gasto energético.
La relación humano máquina podría definirse en cuatro pasos como: (1) los humanos hacen y deciden, (2) los humanos consultan las máquinas para decidir, (3) los humanos y las máquinas se relacionan para trabajar juntos y, (4) ¿deciden las máquinas y obedecen los humanos? Sin embargo, la cuestión se trata de perfeccionar nuestra relación con las máquinas a fin de que este último paso no llegue a ser una realidad.
   
En referencia a la criptominería, se trata de que las personas como creadores de las máquinas continúen manejando esta relación simbiosis humano-máquina de tal forma que el control sobre las mismas nunca salga de las manos de sus creadores. De forma en que la productividad dependa de las decisiones y la forma como se realicen estas actividades, lo cual continúa estando definitivamente definido por quienes manejan la tecnología. 

La cuarta revolución industrial

En la llamada cuarta revolución industrial la Inteligencia Artificial apunta a ser el elemento más trascendental, aunque aún está muy lejos de superar a la humana. Pero sin duda una convergencia entre la inteligencia biológica y la digital, una simbiosis, es quizás la única forma posible de que la nuevas y crecientes Inteligencias Artificiales no nos superen.  
     
Esta revolución es lenta pero definitivamente imparable. Hemos llegado a un punto en el que la tecnología actual es capaz de ‘leer’ lo que pensamos. Ya hay prótesis robóticas, tales como brazos o piernas que funcionan siguiendo nuestras órdenes mentales de la misma forma que lo hacen nuestros miembros biológicos. Implantes oculares conectados directamente al nervio óptico que son capaces de suplir parcialmente la visión.
   
Todo lo que nos podamos imaginar puede suceder en el universo tecnológico, como lo que ha anunciado la ambiciosa compañía Neuralink, con el anuncio de una tecnología que pretende conectar nuestros cerebros a ordenadores. El objetivo es crear una capa de inteligencia artificial que pueda funcionar biológicamente dentro de nosotros usando para ello una nueva tecnología llamada ‘lazo neuronal’ que conectará unos electrodos a nuestra corteza cerebral. Algo así como una realidad aumentada, pero en vez de estar proyectada en unas gafas, estará proyectada directamente en nuestro cerebro.
   
Tecnologías que llevan la simbiosis humano-máquina a un nivel que sorprende pero que a su vez nos atemoriza, más cuando se abre la posibilidad de una dislocación de la conciencia, que también tiene que ver con una nueva forma en la que el ser humano comparte información.
   
Pero más allá de los temores y de las suposiciones de ficción, creemos que el futuro que nos espera no será una distopía, sino el resultado de la cooperación humano-máquina, buscando como objetivo principal el aumento de la calidad de vida de los humanos.
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