Las criptomonedas como unidad de cuenta

Las criptomonedas como unidad de cuenta

Con la creación de las criptomonedas se genera una opción de manejo de valores financieros muy diferente a la que tradicionalmente manejan las economías en el mundo.

La unidad de cuenta es una unidad de valor de existencia no física (es decir, no se acuña físicamente), que, a pesar de ser intangible, se utiliza en las transacciones comerciales y asigna el valor representativo necesario en el establecimiento de una negociación.

El valor de un producto comercializado en un mercado que utiliza una moneda, es ajustado por quien lo vende utilizando una unidad de cuenta, de la misma manera que se hiciera en un mercado de trueque, ya que el valor de este producto está dado por las características y condiciones que establezca su productor o su poseedor.

Al analizar cuál es el valor del dinero, determinamos que éste está dado por la capacidad de adquisición del mismo, y que el respaldo de ese dinero que se encuentra en circulación está dado por lo que quien lo generó le haya asignado en el momento de crearlo, es decir, si en un país se maneja la unidad monetaria pesos, ¿qué es lo que respalda a cada peso que circula en ese país? En teoría, el dinero circulante en pesos en ese país está respaldado por la reserva de oro que posee, en teoría cada peso cuesta su valor en oro, lo cual es poco probable en la actualidad, ya que ningún país tiene en existencia esa mencionada reserva de oro. Pero aun así este respaldo creíble es el que le da valor a esa moneda.

Con la creación de las criptomonedas se genera una opción de manejo de valores financieros muy diferente a la que tradicionalmente manejan las economías en el mundo, y la más reconocida de estas criptomonedas, el Bitcoin, ha llegado a poner en cuestionamiento cuál es el futuro de la economía monetaria mundial.

¿Cómo es posible que una moneda virtual, sin existencia física, sin respaldo financiero, pueda llegar a ser utilizada a tan gran escala en la realización de transacciones, inversiones, y producir un rendimiento tan efectivo? La respuesta es que, si lo analizamos, no existe una gran diferencia entre el dinero real y las criptomonedas, sólo el hecho de que el dinero real se puede manejar físicamente.

La capacidad de adquisición de una moneda real y una criptomoneda no representa grandes diferencias, ya que su valor, al igual que el del dinero físico, se ve afectado por su movimiento en el mercado donde se utiliza y, tanto la una como la otra, han sido diseñadas para funcionar como medio de intercambio, siendo una palpable físicamente y la otra una creación digital o virtual.

Pero aun así, al ciudadano del común que se mueve en el mercado de transacciones financieras o comerciales le interesa que sus posesiones monetarias se encuentren respaldadas por un producto físico, un objeto existente en el mundo material, como supuestamente sucede con el dinero, para sentirse más confiado al realizar sus inversiones, lo cual continúa siendo un freno en la evolución de la utilización de las criptomonedas.

Sumadas a las criptomonedas más reconocidas en el mercado digital en la actualidad como el Bitcoin, el Ethereum o Litecoin, quizás las más reconocidas, existe una gran cantidad de criptomonedas creadas por diferentes entidades privadas y gubernamentales, con el fin de incursionar en determinados mercados a nivel digital, y permitir la comercialización de sus productos o acciones por estos mismos medios, a las cuales les han dado un respaldo material, ejemplo de esto son:

– El Agrocoin, respaldada por ajíes habaneros. México. Comercializada por la firma Amar Hidroponia.

– El Bilur, respaldada por unidades de energía almacenada. Londres. Desarrollada por R.Fintech.

– Inncoin, respaldada en oro. EUA. Desarrollada por Anthen Vault, distribuidor líder en lingotes de oro.

– Royal Mint Gold, respaldada en oro. Reino Unido.

Y así existen muchas más, que han demostrado que la digitalización del dinero representa el futuro financiero a nivel mundial, pero también el hecho de que la confianza que se pone en el dinero no está dada por el mismo, sino por cómo se encuentra respaldado, o por la capacidad de adquisición y movilización que posea.

Hasta hace muy poco tiempo, negociar comercialmente con criptomonedas era bastante difícil, ya que el desconocimiento que se tenía al respecto generaba desconfianza entre los comerciantes, sobre todo en los muy tradicionales. Hoy en día, la situación es completamente diferente. Existen muchas áreas del comercio general que manejan sus negocios en la red o fuera de ella, teniendo como forma de pago el Bitcoin, esto ha generado que esta criptomoneda gane credibilidad en el mercado, y que en la actualidad se pueda utilizar para pagar en hoteles, restaurantes, bares, locales comerciales, hasta títulos universitarios. Se une a este cambio el hecho de que el gigante Apple haya autorizado al menos 10 criptomonedas como una forma viable de pago en su App Store y más aún la existencia de una gran cantidad de cajeros automáticos para criptomonedas, en muchos lugares del mundo.

Pero indudablemente, la creación de las criptomonedas y su evolución constante nos lleva a referenciarlas como una novedosa unidad de cuenta, por ser un intangible que se valoriza o desvaloriza, sin tener en su mayoría un respaldo material equivalente a su valor. Más que ser precisamente innovadoras y facilitar grandemente la realización de transacciones digitales, las criptomonedas adquieren un valor respaldado por la capacidad de adquisición de bienes o servicios y por su capacidad de capitalización y de negociación en los mercados digitales, lo cual, sin lugar a dudas, es la visión del futuro financiero al cual nos enfrentamos.

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