El oro y las cripto, salvavidas en medio del posible naufragio del sistema financiero

Las condiciones están dadas para tomar decisiones en cuanto a dónde y en que invertir si lo que se desea es asegurar un patrimonio que no se vea afectado en el futuro y para los expertos el oro, la plata y el ecosistema digital, son algunas de las mejores opciones.

Un sistema monetario agrietado por las crisis económicas

Desde nuestra perspectiva hemos querido hacer este análisis de la latente posibilidad de un colapso del sistema financiero actual, partiendo de las señales que el mismo ha estado enviando con relativa constancia y de los conceptos de expertos, quienes llevan ya algún tiempo observando este panorama.

Con este análisis deseamos servir de guía a nuestros lectores a fin de que encuentren en el puntos de referencia que los puedan llevar a sacar sus propias conclusiones, tomar precauciones y a la vez decisiones en cuanto a estar preparados para lo que a futuro pueda llegar a suceder.

El comportamiento histórico de la economía mundial nos enseña que una de sus características generales es la tendencia a que se presenten temporadas de crisis o periodos de recesión. Eventos que en diferentes momentos afectaron la economía de los países industrializados y por consiguiente de los demás territorios que de una u otra manera dependen de la estabilidad de las “grandes potencias económicas”.

Estos periodos de crisis se han dado por distintas causas, entre las cuales podemos mencionar las guerras mundiales o sectoriales en las cuáles los países involucrados han incurrido en gastos incalculables. Igualmente han influido las condiciones de escasez de determinados productos básicos en la economía o la pérdida de valor de los mismos, como el caso de productos agrícolas o el petróleo, cuyos precios están directamente relacionados con el consumo y el comportamiento de los mercados bursátiles.

De todas las crisis que se han presentado a nivel mundial o regional, los gobiernos han tratado de salir victoriosos, y algunos lo han conseguido. Sin embargo nos preguntamos ¿de qué herramientas se han valido? ¿que tan estables son esas economías en la actualidad? ó ¿cuánto tiempo pasará hasta que se presente una nueva crisis?

Países endeudados, ciudadanos endeudados

La economía a nivel mundial depende en gran parte del sistema financiero el cual demuestra cada día ser más ineficiente, hasta el punto de depender de las inversiones de “alivio” que los gobiernos hacen en este.

Esta situación es tan real hasta el punto de verse reflejada en los estados económicos de las naciones en la actualidad, donde los pasivos por deuda interna logran cifras aterradoras que pueden llevar al ciudadano más optimista a entrar en pánico.

El ejemplo más preciso está en países como Japón donde el endeudamiento interno del país alcanza la exorbitante cifra de US$ 12.111.444.700 en contra de una cifra de producto interno de US$ 4.594.670.100 Una situación de la que Estados Unidos tampoco se escapa, presentando una cifra de endeudamiento interno de US$ 22.839.129.100 en contra de una cifra de producto interno de US$ 21.546.508.500.

Ante estos hechos es más que evidente que las estrategias a las cuáles han recurrido los gobiernos para lograr estabilizar sus economías no han sido efectivas. Se estima que el mayor porcentaje de esta deuda corresponde a los fondos que las naciones han estado destinando para adquirir los capitales, las acciones y los productos de la industria bursátil a fin de mantener flotante sus respectivas economías.

Estos fondos que son casi imposibles de recuperar, pero que intentan ser subsanados con la generación de más dinero por parte de los emisores centrales. Esta es una realidad bastante atemorizante, pues nos hace ver que la economía gira en un círculo vicioso peligrosamente inestable y muy probablemente a punto de colapsar.

Pero lo más preocupante de todo ésto es que este comportamiento de la economía no se limita a las grandes potencias o a los países más desarrollados. Es una tendencia que avanza y se extiende poco a poco a todos los países, pues el sistema económico y financiero opera en general de la misma manera.

Crisis económica igual a crisis social

Desafortunadamente los mercados financieros influyen en gran manera en la vida de las personas, pues muchas de las actividades que un ciudadano del común debe realizar para lograr obtener productos o servicios, depende de este sector. 

Sin embargo este no le ofrece a los individuos alternativas u opciones que no impliquen un endeudamiento que a la larga termina generando una carga a veces imposible de llevar. En pocas palabras la crisis económica mundial se convierte en una crisis económica personal.

Para los expertos esta puede ser una de las causas por las que en países como Japón el porcentaje de personas frustradas por su incapacidad financiera es cada vez mayor, y, lo que es peor, el aumento de los suicidios es cada vez más preocupante.

La estructura del sistema bancario es insolvente para si misma y pretende cubrir esta falla mediante la rigurosa aplicación de requisitos y cobros a los ciudadanos cuyas necesidades le obligan a recurrir a la utilización de los servicios bancarios, en especial de los créditos.

Medidas adelantadas ante un posible colapso

En medio de este ambiente de incertidumbre, países como Holanda han visionado un posible desplome de la economía a nivel mundial, al considerar que las estrategias asumidas por las naciones para contrarrestar el declive financiero no se podrán sostener por mucho tiempo más. Una situación que podría desencadenar un reinicio total de la manera como la economía mundial se ha desarrollado durante los últimos 300 años.

En un artículo reciente publicado por el De Nederlandsche Bank (DNB), Banco Central holandés, esta entidad plantea un panorama de juicio final para el sistema bancario. Sin embargo los estudios que preveen un reinicio monetario no son nuevos, pues otras entidades como el Banco Central alemán o el austriaco viene preparándose desde hace algún tiempo para la probabilidad de este evento.

El Banco Central Holandés ha mencionado que “Si todo el sistema financiero colapsa, el oro proporciona una garantía para comenzar de nuevo». Es por este motivo que países como Alemania han iniciado una repatriación masiva de las reservas de oro físico que tenían depositadas en el Banco de la Reserva Federal, al considerar que el oro es el «ancla de confianza».

Ante un panorama semejante lo que conocemos como dinero perdería su capacidad transaccional, su valor será inferior al del oro y muy al contrario de las opiniones del FMI éste sería el único salvador de la economía cuando el sistema colapse.

La seguridad del oro y el ecosistema digital

Por esta razón el oro y otros metales como la plata se han convertido en un atractivo para gobiernos, bancos e inversionistas particulares, quienes pretenden mediante estos generar un soporte que les permita mantenerse afianzados en la economía.

Al soplar estos vientos de crisis los expertos inversionistas que no limitan las posibilidades de inversión al sistema tradicional, se atreven a plantear una alternativa más vanguardista, donde las plataformas y redes de criptomonedas, en especial de Bitcoin juegan un papel relevante.

Las criptomonedas han generado un ecosistema general que para muchos ha puesto en jaque al sistema financiero tradicional, hasta el punto de tener que replantearse muchos de los procesos que la banca lleva a cabo en relación a los usuarios.

La separación que mantienen los activos digitales del sistema bancario habla de una descentralización de la economía generada por esta tecnología y que lo blinda ante la posibilidad de un colapso financiero mundial, pues desde su surgimiento hace ya más de una década ha demostrado que se puede crear un sistema paralelo pero independiente con muchas ventajas sobre el tradicional. 

Así que de hacerse realidad esta visión de un probable colapso del sistema financiero, la red de Bitcoin y de otras criptomonedas representarían una alternativa para llevar a cabo las transferencias de valores y transacciones que los medios comunes ya no permitirán o dificultarán.

Esta es una motivación más para los inversionistas en cripto, pues en medio de la fluctuabildiad y de la tendencia a la baja del mercado digital, consideran que conservar sus inversiones garantiza un enorme privilegio a largo plazo.

Todo esto nos lleva a concluir que las condiciones están dadas para tomar decisiones en cuanto a dónde y en qué invertir si lo que se desea es asegurar un patrimonio que no se vea afectado en el futuro y para los expertos el oro, la plata y el ecosistema digital, son algunas de las mejores opciones.

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