El dinero y las transacciones confiables

Con el surgimiento del dinero virtual y las monedas digitales, la ejecución de transacciones es más amplia y se puede llevar a cabo de manera segura desde cualquier lugar del mundo

Un tercero de confianza

La confianza en el ámbito de las transacciones con dinero es esencial, sin embargo, no siempre es el elemento más constante. Los riesgos que corren todas las partes vinculadas en una negociación radican mayormente en la posibilidad de que alguno incumpla con el compromiso adquirido, siendo ésta la razón por la cual en la gran mayoría de acuerdos se recurre a la participación de un tercero que sirva como aval, testigo o vigilante del cumplimiento del acuerdo.

Muchas cosas pueden representar dinero, y no necesariamente solo el papel moneda que haya sido creado por alguna institución financiera de algún gobierno. Dinero es todo aquello que tiene una capacidad adquisitiva y transaccional. Es una de las mayores necesidades del ser humano, más allá de la ambición o de la avaricia de algunos por reunir grandes cantidades, pues se trata de la herramienta que permite a las personas la adquisición de bienes, servicios, posesiones, lujos, salud, y muchas otras cosas más.

En la actualidad con el desarrollo de tecnologías que han permitido la realización de transacciones sin la presencia física del dinero, y más con el surgimiento del dinero virtual y las monedas digitales, la ejecución de transacciones es más amplia y se puede llevar a cabo de manera segura desde cualquier lugar del mundo. Transacciones que dependen de la confianza que los participantes le impriman a las negociaciones realizadas debido a la naturaleza de los medios utilizados, los cuales operan en plataformas descentralizadas.

El valor del dinero

Existe una enorme diferencia entre estas formas de dinero utilizadas para las transacciones digitales, debido a que no poseen ningún respaldo físico, y el dinero fiat representado por billetes, los cuales hace algún tiempo tenían un respaldo físico en oro, avalado por los gobiernos responsables de la emisión de los mismos. Un respaldo que en países como EE.UU. cesó a comienzos de la década de los 70s, siendo reemplazado por dinero fiduciario, el cual tampoco tiene ningún producto físico que respalde su valor. Esto lleva a que el dinero sea valioso porque las personas deciden que los es, y todos de alguna manera están de acuerdo con esto.

Con esta transformación del respaldo del dinero se dio inicio a una nueva era de valoración del dinero. Se pudieron imprimir más billetes sin tener en cuenta las reservas de oro. Se abrió la puerta para poder ganar más dinero. Además, existiría una estabilidad del dinero, basada en el valor que la gente le asignara. Si el valor del dinero se viera afectado por alguna caída económica generalizada, el valor del dinero de todos también se vería afectado.

Esta es una concepción generalizada en torno al dinero, tiene valor porque decimos que lo tiene, es valorado porque todo el mundo dice que tiene un valor, capacidad de intercambio y de adquisición, que quienes lo utilizamos le hemos asignado. El dinero no sería nada más que papel sin estás características.

El dinero “invisible”

El primer producto que surgió como herramienta para la utilización de un dinero inexistente fueron las tarjetas de crédito. Al realizar una compra a crédito, se está utilizando un dinero que no se tiene, y que se va a tener que pagar posteriormente. Esta modalidad de pago tuvo un gran auge rápidamente que se mantiene en la actualidad. 

Sin embargo, el avance tecnológico actual permite realizar este mismo tipo de transacciones sin necesidad de una tarjeta física, a través de los pagos en línea en las plataformas diseñadas para estos fines por las distintas entidades bancarias. 

Una realidad que aunque facilita muchísimo la ejecución de transacciones implica un riesgo que muchos no están dispuestos a correr, la exposición de sus datos personales, por lo que desde el comienzo de las transacciones digitales siempre ha existido el deseo generalizado de que exista una forma de dinero que maneje de manera segura y muy privada las transacciones, imposible de rastrear, anónima e instantánea, pero todavía completamente digital; que no dependa de un poderoso Banco Central, una cuenta bancaria que no pueda ser congelada por capricho de un funcionario, es decir, una forma de transacción en línea donde no exista un tercero llevando control de todo.

Confianza y descentralización

El internet que hoy todos conocemos y manejamos fue desarrollado para generar confianza entre los usuarios, respaldado en la idea de que quien utilice esta tecnología sea una parte verificada, sin embargo, en la actualidad esto ya no es así, y esa confianza de usuario verificable es casi inexistente. Lo que nos deja en una situación bastante contradictoria en cuanto a las transacciones digitales, pues no queremos a un tercero metiendo sus narices en nuestros asuntos, pero en realidad se necesita de unoque tome nota de todo lo que se hace en la red.

Todo lo anterior fue narrado con el fin de mostrar lo trascendental de la creación de Satoshi Nakamoto. Quién es Satoshi, seguramente nunca lo podremos saber, lo que sí es seguro es que su creación Bitcoinha transformado para siempre el entorno de las transacciones digitales, gracias a la tecnología que la soporta, Blockchain.

Todas las dudas y las necesidades de los usuarios de transacciones digitales parecen haberse despejado con la famosa cadena de bloques, un libro de registro de transacciones, similar al que manejan los bancos, el cual se actualiza constantemente con cada transacción realizada por todos, realiza un seguimiento de qué cuentas tienen cuánto dinero, a quién pagaron y cuándo. La gran diferencia radica en que este libro de contabilidad no se encuentra en un solo lugar, sino que las copias se encuentran en muchas computadoras en todo el mundo.  

Blockchain ha creado respaldo no sólo para las transacciones realizadas con dinero digital o criptomonedas, sino a muchas operaciones que requieran un registro seguro de datos personales e información privada o clasificada. Es gracias a la criptografía que esto es posible y al hecho de que no existe una sola persona que mantenga el libro de registros, lo que permite que cualquiera pueda mirar los registros del libro mayor y asegurarse de que nadie haga nada sospechoso.

Una de las capacidades de la cadena de bloques más transcendentales radica en la dificultad que se genera para el cumplimiento del acuerdo al momento de realizar transacciones. Una realidad que ha sido posible gracias a la incursión de Ethereum en el universo digital, y la creación a travésde su blockchain de los“contratos inteligentes”, creados como bits de código que se ejecutan automáticamente cuando reciben el activador, y que incluyen toda la información necesaria para el cumplimiento exacto de lo acordado. Los contratos inteligentes actúan como un tercero de confianza, con la diferencia que en éste sí se puede confiar sin duda alguna ya que está en código de software.

Dinero digital

Bitcoin y Ethereum se han convertido en las criptomonedas más populares, pero no son las únicas. Muchas otras surgen cada día y todos quieren acceder a ellas, algunas mantienen la naturaleza descentralizada inicial, otras permiten algo de control.

La pregunta es, ¿cuáles serán las que permanezcan más estables y cuáles terminarán desapareciendo? Ya que al igual que el dinero ordinario, las criptomonedas tienen el valor que se les asigna, el cual no sirve de nada a menos que se puedan intercambiar, así que en sí mismas no tienen la capacidad de cambiar la forma en que funciona el dinero, más si están transformando la manera como se utiliza. Por lo tanto, las criptomonedas que más se mantendrán vigentes serán aquellas que logren mantener su capacidad de adquirir valor mediante las transacciones que se realicen con ellas.

La mayor transformación que han traído estos activos digitales radica en la seguridad que aportan a quienes las manejan, sin la participación de terceros que puedan tener conocimiento de cuántas se posee, qué transacciones realizan con ellas y dónde se tienen almacenadas, en lo que se podía determinar como verdadera confiabilidad del dinero.

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