La descentralización: el futuro de la sociedad

En esta sociedad 3.0 la descentralización juega un papel fundamental, y en especial las tecnologías que permiten su implementación, como Blockchain.

Una sociedad descentralizada

Las tecnologías disruptivas emergentes, en especial Blockchain, nos muestran que vivir en un mundo descentralizado no es una lejana utopía. El surgimiento de las criptomonedas, en especial del Bitcoin, basadas en esta misma tecnología, abrió la puerta a la esperanza de generar más innovaciones que lleven a las personas a depender menos de terceros al realizar transacciones, contratos y actividades cotidianas.
   
La humanidad en relación al entorno social ha estado en constante evolución, los mayores cambios en el funcionamiento de las sociedades están ligados a los avances de la industria y la tecnología. En la clasificación de las sociedades la evolución de la sociedad 1.0 refleja las normas y prácticas que prevalecieron desde la sociedad preindustrial hasta la sociedad industrial; la sociedad 2.0 hace referencia a las enormes transformaciones sociales que están teniendo lugar en la sociedad actual y que encuentran su origen, principalmente, en el cambio tecnológico; y la sociedad 3.0 se refiere a la sociedad de nuestro futuro más inmediato, para la que se pronostican enormes transformaciones producto del cambio tecnológico acelerado.
   
Nuestra sociedad aplica a una clasificación 3.0, la sociedad del futuro, para algunos quizás la de un futuro lejano, para otros más visionarios se trata de algo mucho más real, grandes cambios sociales, avance tecnológico acelerado, aumento de la globalización y redistribución horizontal del conocimiento y de las relaciones. En esta sociedad 3.0 la descentralización juega un papel fundamental, y en especial las tecnologías que permiten su implementación, como Blockchain.

Descentralización para los procesos

Los procesos tecnológicos descentralizados generan un cambio económico de impresionante valor y llevan a la sociedad a darle valor a la aplicación de estos procesos no solo a la economía, sino a todo lo relacionado con modelos gubernamentales y sociales, en áreas como la salud, la educación, etc. Los modelos centralizados de gestión actuales  son disfuncionales, generan desde problemas medioambientales globales hasta frustración con la manera como funcionan.     
   
La tecnología Blockchain se proyecta como la base para implementar procesos descentralizados, en los cuales no existe un control central de la información o los procesos, trayendo a los individuos una mayor libertad, al asumir modelos de identidad digital descentralizada, como el proyecto Identidad Autogobernada (Self Sovereign Identity), cuya visión es un futuro en el que los usuarios gestionen y sean propietarios de su identidad digital sin depender de entes centrales. 
   
Cada día son más los avances en la implementación de tecnologías enfocadas a la descentralización, pero es largo todavía el trayecto a recorrer, y es necesario que tecnologías como Blockchain evolucionen más allá del uso de las criptomonedas, pasando de ser una capa de protocolos y tecnología, a funcionar como base de aplicaciones de uso masivo, como lo los navegadores, buscadores, redes sociales, etc. 
   
Los sistemas descentralizados funcionan a favor de las necesidades de las personas, independientemente de su condición económica y social, esto lleva a que la descentralización sea una posible vía de desarrollo para el mundo y la tecnología Blockchain como modelo para crear una economía descentralizada, abre una ventana al futuro para mostrarnos cómo podría ser ese mundo descentralizado.

Gobiernos descentralizados

Uno de los campos más difíciles de descentralizar es el gubernamental, pero analizando atentamente lo que viene dándose en cuanto a la gestión de las instituciones para el uso de Blockchain y las criptomonedas, observamos una tendencia definitiva que nos lleva a un nuevo modelo, que aunque no sea 100% descentralizado, puede aprovecharse para el mejoramiento de muchos aspectos actuales a través de la descentralización. 
   
El surgimiento de Bitcoin lleva implícita la descentralización de la economía en cuanto a generación y gestión de dinero, este concepto le resta una parte importante a las capacidades que ahora tienen las administraciones públicas, por lo que si éstas quieren continuar siendo relevantes en aspectos como la gobernanza institucional, deben aprovechar al máximo las posibilidades que les ofrece la tecnología al respecto. 
   
Países como Suecia y Estonia reflejan que cada vez serán más los gobiernos e instituciones públicas que se lancen a usar tecnologías descentralizadas como Blockchain, a fin de aportar no sólo seguridad sino la generación de confianza de los ciudadanos en procesos como las finanzas, las contrataciones, las votaciones, lo cual llevará a que, el ciudadano cada vez tenga más protagonismo. 
   
Procesos gubernamentales relacionados con la educación, la salud, los servicios públicos y muchas más pueden ser más efectivos con la implementación de tecnologías de descentralización, pues una de las ventajas de tener una administración pública descentralizada es que se resolverían algunos problemas actuales que presentan estos organismos, como el tema de la corrupción, de llegar a implementarse tecnologías como Smart Contract sobre Blockchain, que haría imposible el pago de un soborno político para la asignación de un contrato.

Tecnologías y descentralización a la par

Con el avance y la implementación de tecnologías robóticas y de inteligencia artificial, los procesos de descentralización puede ser más rápidos. Esto llevaría a que en los próximos años muchas personas queden desempleadas, muchos de estos no tendrán más opción sino quedarse en sus casas y encontrar nuevas formas para pasar el tiempo. Aquí es donde se espera que los mundos virtuales sean protagonistas importantes en los próximos años.
   
Las nuevas tecnologías generan asombro a las empresas, muchas de ellas desconocen hacia dónde enfocarse para renovar sus procesos y flujos industriales, pero a su vez despierta la consciencia de la necesidad de introducir nuevos y más efectivos mecanismos de valor y producción, y casi necesariamente descentralizados.
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