Blockchain, la historia de una revolución

Lo más revolucionario de Blockchain es ser en sí misma una herramienta útil que se puede implementar para la solución de muchos problemas.

El mayor avance después de Internet

Mucho se ha escrito acerca de Blockchain y lo revolucionario de su tecnología, igualmente de las grandes expectativas que genera en cuanto a la generación de confianza, descentralización y aplicabilidad, pero aún no nos alcanzamos a imaginar hasta dónde podría llevarnos la implementación de esta tecnología en todas las esferas de la vida.
   
Para los expertos Blockchain es comparable a la aparición del Internet, y aunque éste trajo consigo un avance tecnológico más grande del que se esperaba, no han sido los smartphones, ni las redes sociales, ni la realidad virtual, ni los coches autónomos los que constituyen el mayor avance de la tecnología después de Internet, sino la cadena de bloques o Blockchain. Muchos están de acuerdo en afirmar que el impacto de Blockchain será similar o tal vez superior al de Internet, pues las mismas bondades de la tecnología incluso podrían repercutir en mejorar el funcionamiento de la web.

Los orígenes de Blockchain

Blockchain es la tecnología detrás de Bitcoin, surgió como respuesta al reto de hacer de Bitcoin una moneda digital que funcionara bajo un protocolo seguro que aportara características de seguridad a la base de datos y que garantizara descentralización de la información, confianza  y una mayor protección en contra de los ciberataques. Blockchain hizo de Bitcoin la primera moneda digital en operar sin una autoridad central y sin revelar datos sobre la identidad de quienes realizan las transacciones.
   
Esto prueba que el objetivo se logró, al generar una tecnología que permite el funcionamiento de una base de datos compartida y descentralizada, gracias a la existencia de copias de esa base de datos en millones de ordenadores del mundo, y segura porque esas copias están protegidas criptográficamente, no se pueden atacar, prohibir o borrar, y de existir discrepancia en los registros, un mecanismo de consenso hace de autoridad central y permite detectar cuál es el correcto. Blockchain funciona como una base de datos compartida entre múltiples usuarios, y sólo puede actualizarse con el acuerdo de la mayoría de estos. Esta cadena de bloques es como una contabilidad transparente de todas las transacciones que se han hecho en la historia de Bitcoin.  

Revolución del manejo de la información

Lo más revolucionario de Blockchain es ser en sí misma una herramienta útil que se puede implementar para la solución de muchos problemas, con incontables campos de aplicación que incluyen cualquier actividad que pueda beneficiarse de una descentralización del almacenamiento de datos. Representa una solución a las serias limitaciones para las actividades económicas que presenta Internet, por la ausencia de una manera de verificar la identidad de los participantes en una transacción sin el aval de un tercero, quien además almacena nuestros datos con fines lucrativos o de seguridad. 
   
Con Blockchain estos sistemas están cambiando, pues al no necesitar de intermediarios se pueden realizar transacciones monetarias directas y seguras, sin la participación de terceros, y se logra además mantener la seguridad de la información que se maneje en el desarrollo de la transacción, la confianza es una característica intrínseca de este sistema. Y son estas características las que le dan la categoría de tecnología revolucionaria, pues abre un nuevo mundo de posibilidades al poder albergar cualquier tipo de documento legal sin que ningún estado, persona o empresa las controle o fiscalice, desde partidas de nacimiento y defunción, escrituras e historiales clínicos hasta votos, origen de los alimentos y cualquier cosa que pueda codificarse.

El “protocolo de Dios”

Blockchain es el detonante de una revolución tecnológica que tiene sus orígenes tempranos en 1981, cuando expertos se encontraban tratando de resolver mediante criptografía la problemática de seguridad de la información que representaba Internet. Con la creación de eCash, por el matemático David Chaum en 1993, se comenzó a vislumbrar que era posible lograr el desarrollo de protocolos efectivos y seguros para la realización de transacciones por Internet, la dificultad radicó en que a los compradores en línea no les preocupaba entonces este tema.
   
La búsqueda de seguridad para las transacciones en red se convirtió en una cruzada intensa para los investigadores, a tal punto que uno de los socios de Chaum, NIck Szabo, escribió un artículo titulado «El protocolo de Dios», parafraseando la expresión «la partícula de Dios» con la que el premio Nobel Leon Lederman se refería a la importancia del bosón de Higgs en la física moderna, para reflexionar sobre la creación de un protocolo tecnológico ideal en el que Dios fuera el mediador fiable de todas las operaciones: «Todas las partes enviarían la información a Dios. Dios manejaría esa información y devolvería el resultado. Como Dios es la suma de la discreción y la confidencialidad, ninguna de las partes sabría de las demás más de lo que sabe de sí misma». Blockchain es lo más parecido a lo que Szabo describió como “El protocolo de Dios”. 
   
Con esta característica Blockchain ha estimulado, asombrado y definitivamente cautivado la imaginación de los informáticos, efecto que se ha extendido rápidamente a los negocios, a los gobiernos, a los defensores de la privacidad, a los activistas sociales, a los teóricos de los medios de comunicación y a los periodistas, por mencionar sólo unos pocos ámbitos.

Confianza sin intermediarios

Los intercambios económicos tienen como base la confianza, pero la complejidad de las transacciones comerciales propiciadas por el empuje de la tecnología hizo necesaria la aparición de instituciones verificadoras de la información suministrada por los participantes. Ejemplo de esto son el registro de la “propiedad intelectual” ante una autoridad estatal o la verificación de transacciones a través de “bolsas de valores” administradas por terceros, los cuales funcionan como mecanismos institucionales para establecer la certeza sobre transacciones, con una razón de ser, reforzar la confianza, necesidad que ha sido reforzada por las actividades reguladoras estatales de control y verificación.  
   
Como tecnología revolucionaria Blockchain podría ponerle fin a esta estructura institucional, ya que ha abierto la puerta a una nueva era de la tecnología que se espera revolucione la manera de verificar la información personal y  social en muy poco tiempo.
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